Las quemaduras domésticas son accidentes cotidianos que ocurren principalmente en la cocina, pero también por contacto con líquidos calientes, exposición solar prolongada o superficies metálicas a alta temperatura. Identificar correctamente la gravedad de la quemadura y aplicar las primeras medidas adecuadas reduce el riesgo de complicaciones.
Clasificación de las quemaduras por grados
La gravedad de una quemadura se evalúa según la profundidad del tejido afectado y la extensión de la zona lesionada.
Quemadura de primer grado (superficial)
Afecta únicamente la capa más externa de la piel (epidermis). La zona presenta enrojecimiento, calor local, ligero edema y dolor al tacto. No aparecen ampollas. El ejemplo más habitual es la quemadura solar moderada o el contacto breve con una superficie caliente. En condiciones normales, cicatriza en tres a cinco días sin dejar marca.
Quemadura de segundo grado superficial
Penetra hasta la dermis superficial. Se caracteriza por la aparición de ampollas (flictenas) con contenido líquido, piel húmeda y brillante, y dolor intenso. La quemadura es tratable a nivel doméstico cuando su extensión es pequeña (menos del tamaño de la palma de la mano del afectado) y no está localizada en zonas críticas.
Quemaduras que requieren atención médica inmediata
Las quemaduras de tercer grado, las que afectan cara, manos, pies, genitales o articulaciones, las que superan el tamaño de la palma del afectado, o cualquier quemadura eléctrica o química exigen traslado a urgencias hospitalarias. En estos casos no aplique ningún tratamiento doméstico y llame al 112.
Actuación ante una quemadura leve: pasos a seguir
- Retire la fuente de calor: Aleje a la persona del objeto o sustancia que causa la quemadura. Si hay ropa o tejido en contacto directo con la zona afectada, retire las prendas con cuidado sin forzar si están adheridas a la piel.
- Enfríe con agua corriente: Pase agua fría del grifo (no helada) sobre la quemadura durante un mínimo de diez minutos. El agua corriente es la medida más eficaz para reducir el daño térmico en los primeros minutos. No utilice hielo, cubitos ni agua con sal.
- Cubra la zona: Tras el enfriamiento, cubra la quemadura con un apósito estéril no adherente o una gasa limpia. No use algodón, vendas adhesivas sobre la quemadura abierta ni materiales que desprendan fibras.
- No perfore las ampollas: Si aparecen ampollas, no las pinche. Su contenido es estéril y actúa como protección natural frente a la infección. La apertura inadecuada aumenta el riesgo de contaminación.
- Valore la evolución: En las 24 a 48 horas siguientes, observe si aparecen signos de infección: enrojecimiento que se extiende, calor creciente, pus, fiebre o mal olor. Si aparece cualquiera de estos signos, acuda al médico.
Qué no aplicar en una quemadura
Existen creencias populares sobre remedios domésticos para quemaduras que pueden agravar la lesión. Los protocolos sanitarios desaconsejan de forma explícita el uso de los siguientes productos:
- Pasta de dientes
- Mantequilla, aceite o cualquier grasa
- Clara de huevo
- Alcohol, colonias o antisépticos con base alcohólica
- Hielo directo sobre la piel
- Cremas o pomadas de farmacia sobre la quemadura activa (salvo indicación médica)
Estas sustancias pueden retener el calor, favorecer la infección o dificultar la evaluación posterior por parte del personal sanitario.
Quemaduras solares: particularidades
La quemadura solar es una quemadura de primer grado que puede abarcar superficies extensas de la piel. Si bien la quemadura solar leve puede manejarse en casa (piel enrojecida sin ampollas), la presencia de ampollas en zonas extensas, fiebre alta, escalofríos o afectación del estado general son señales que requieren valoración médica.
Para la quemadura solar superficial sin ampollas, el enfriamiento con agua fresca y la hidratación cutánea con productos sin alcohol son las medidas habituales. Mantenga a la persona en un ambiente fresco y bien hidratada por vía oral.
Cuándo acudir a urgencias
Traslade al afectado a urgencias o llame al 112 en los siguientes casos:
- Quemadura con ampollas en cara, manos, pies, genitales o articulaciones.
- Quemadura que abarca una superficie superior a la palma de la mano del afectado.
- Quemadura en niños menores de dos años o personas mayores, aunque parezca leve.
- Quemadura eléctrica o química, aunque la zona visible sea pequeña.
- Aparición de signos de infección en las horas siguientes.
- Quemadura con piel de aspecto blanquecino, acartonado o indoloro (puede indicar quemadura profunda).
Nota: En España, los servicios de urgencias hospitalarias atienden quemaduras de forma gratuita a través de la tarjeta sanitaria. Ante la duda sobre la gravedad de una quemadura, es preferible la valoración presencial en urgencias.
Referencias
- Cruz Roja Española — Primeros auxilios en quemaduras.
- Ministerio de Sanidad de España — Protocolos de atención a quemaduras.
- Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP) — Guías sobre quemaduras en edad pediátrica.